top of page

La Comparación: El Pensamiento que Apaga el Talento (Y Cómo Salir de Él)

¿En qué momento empezaste a diluir quién eras porque pensaste que no eras suficiente? Pero la pregunta correcta es: ¿suficiente para quién?

Lo que Veo Todos los Días Dentro de MAP


Esta idea sucede más de lo que se imaginan dentro de las paredes de MAP Universidad. Lo veo todos los días: chicos y chicas con un gran talento que se ve apagado por los reflectores de la comparación.


Una pequeña idea que se instala poco a poco, pero que eventualmente corroe cada espacio de la mente: 


”No soy lo suficientemente bueno para esto”

 


El Diálogo que Nos Sabotea: Un Caso Real de talento



Estuve trabajando con un alumno que cargaba con exactamente esta idea. Y si soy sincera, ese pensamiento estaba tan perfectamente instalado, tan ensayado, que el diálogo se había vuelto completamente creíble, incluso para las personas que lo escuchaban.


Me decía con voz quebrada y mirada al suelo:


"De mi familia soy el único que quiso estudiar producción musical y este mundo es muy nuevo para mí. No soy tan bueno como los demás porque no tengo tanto tiempo en esto, y lo mejor sería dedicarme a otra cosa."

En esos momentos, mi trabajo no es concentrarme en qué tan elocuente es su discurso. Es encontrar las inconsistencias y la evidencia en contra, para que la verdad salga a la luz. Podría decirse que soy una asesora para encontrar la verdad.


Porque si observamos ese diálogo con objetividad, carece de evidencias que lo sustenten. No por enfrentarse a algo nuevo se significa que uno va a fracasar en ello.

 


El Giro: En Lugar de Convencer, Preguntar



En lugar de tratar de convencerlo de que no se diera por vencido, le hice una sola pregunta:


"¿Qué sí has podido hacer desde que entraste aquí, que antes no podías?"

Esa pregunta lo dejó pensando. Estaba tan acostumbrado a ver lo que hacía mal, que su mente necesitó un momento para procesar algo nuevo: que podía ser capaz de pequeñas cosas, y que eso estaba bien.


Con duda, pero respondió: ya entendía mejor ciertos conceptos. Podía seguir ejercicios que antes le confundían. En una clase reciente había logrado algo que semanas atrás no le salía.


A partir de ahí, hicimos algo diferente. En lugar de compararse con todo lo que los demás ya sabían hacer, eligió enfocarse en una sola cosa a la vez. Algo específico que pudiera trabajar desde donde estaba. Y al mismo tiempo, comenzó a registrar sus avances, no para convencerse de nada, sino para no pasarlos por alto, como usualmente hacía.


Porque cuando la comparación entra, borra todo lo logrado.

 


El Instrumento Más Vulnerable: La Voz



Con los cantantes pasa algo similar, pero de una manera más expuesta. El instrumento no es algo externo que afinan y ensayan hasta que quede perfecto. La voz es ellos mismos, no temperada, y eso me parece de lo más hermoso, pero también de lo más vulnerable.


Una alumna me contó que lo más difícil no era la técnica ni alcanzar ciertas notas. Era escucharse. En cuanto empezaba a cantar, había un punto donde su atención se iba directo a todo lo que no le gustaba de su voz: “Sueno muy nasal”, “no me sale bien”, “seguro se nota”. Desde ahí, ya no estaba disfrutando nada. Solo tratando de corregirse mientras cantaba.


En lugar de trabajar sobre cómo “mejorar” esos aspectos, hicimos algo distinto: elegimos una canción que realmente le hiciera sentir algo. No la más difícil ni la más “bonita”, sino una con la que conectara.


En el siguiente ensayo, cuando aparecieron esos pensamientos, no los evitó. Hizo algo más simple: en vez de escuchar su voz como si fuera alguien evaluándola, llevó su atención a lo que la canción le hacía sentir. Se preguntó: “¿qué estoy diciendo aquí?” y dejó que esa intención guiará la frase, aunque su voz no sonara perfecta.


Hubo un momento donde normalmente se habría detenido por cómo sonaba una nota. Esta vez no la corrigió. La dejó pasar y siguió con la siguiente línea, más enfocada en lo que quería expresar que en cómo estaba sonando cada detalle.

 


La Señora que No Sonaba “Perfecta” (Y No Podías Dejar de Escucharla)


"La perfección nos empuja hacia una idea que, en el intento de alcanzarla, va eliminando lo que nos hace auténticos."



Me recuerda a un video que vi hace poco y que no pude olvidar. Era una señora cantando con una intensidad impresionante. No sonaba “perfecta”. Había partes ásperas, desordenadas, incluso salvajes. Pero había algo tan auténtico en su forma de cantar que no podías dejar de escucharla.


No estaba tratando de encajar en una idea de cómo debía sonar. Estaba expresando algo real.


Y eso es exactamente lo que la comparación nos roba. Nos empuja hacia una idea de perfección que, en el intento de alcanzarla, va eliminando lo que nos hace auténticos. Se ajusta la voz, la forma, la intención... hasta que todo suena correcto, pero ya no cercano ni genuino.

 


Lo que la Comparación Realmente Hace


Aprender a aceptarnos en nuestra forma más humana es un proceso. Implica tolerar momentos incómodos, dudas, incluso esa sensación de no estar a la altura.


Pero también abre otra posibilidad: empezar a construir una voz que no depende solo de cómo suena frente a otros, sino de qué tan fiel es a quien la está usando.

Y en ese camino, lo imperfecto deja de ser algo que hay que esconder. Empieza a ser algo que vale la pena escuchar.


“Del talento a la industria, hay un camino. Se llama MAP. Y ese camino empieza cuando dejas de medirte con los estándares de otro y empiezas a construir los tuyos.”

¿Quieres desarrollar tu talento en un espacio que valora quién eres? - Conoce el Colegio MAP: https://www.map.edu.mx/conocenos

 



Preguntas Frecuentes


¿Es normal sentir que no soy suficientemente bueno al estudiar música?


Completamente normal, y más frecuente de lo que se reconoce públicamente. La mayoría de los músicos en formación pasan por etapas de duda intensa. Lo que marca la diferencia no es la ausencia de esa duda, sino aprender a reconocerla sin dejar que dicte tus decisiones.


¿Cómo mido mi progreso musical sin compararme con otros?


La herramienta más efectiva es llevar un registro de tus propios avances: qué podías hacer hace un mes que hoy ya dominas, qué concepto antes no entendías y ahora puedes aplicar, qué pieza antes no te salía y esta semana sí. La comparación con uno mismo de ayer siempre es más justa y más útil que la comparación con alguien que lleva años más de práctica.


¿Qué es el síndrome del impostor en músicos?


Es la sensación persistente de que no mereces estar donde estás, de que en cualquier momento alguien “descubrirá” que no eres tan bueno como los demás creen. Es extremadamente común entre artistas y músicos. La clave para manejarlo es documentar los logros concretos y buscar retroalimentación honesta de mentores que vean tu proceso desde afuera.


¿Se puede ser un buen músico siendo el primero de tu familia en estudiar música?


Absolutamente. No tener referentes familiares en la música no es una desventaja permanente: es simplemente un punto de partida diferente. La historia de la música está llena de artistas que fueron los primeros de su entorno en dedicarse a esto. Lo que sí necesitas es acceso a mentores y a un entorno de aprendizaje que comprenda tu proceso.


 
 
 

Comentarios


bottom of page